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miércoles, 19 de marzo de 2014

DEJA DE SER BURRO!!! HOY ES JUEVES CULTURAL XXX: PRIMER MANIFIESTO ECOLOGISTA (NOAH SEALTH)

Simplemente quiero compartirles la carta de Noah Sealth (jefe indio de los Pieles Rojas) en respuesta a la propuesta del entonces presidente de los EEUU Franklin Pierce, sobre la compra de sus tierras. Propuesta que buscaba frenar la masacre y desalojos obligados que el gobierno había causado contra su gente. Se las comparto porque me parece una respuesta tan bien estructurada, clara, firme y emotiva, que si yo la hubiera leído y peor aún hubiere sido Franklin, seguramente me hubiera suicidado al darme cuenta de la bazofia de persona que era. En fin, ahí se las dejo, que la disfruten.


CARTA DEL JEFE INDIO Noah Sealth, 1854

"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos? 


Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo las memorias de los Pieles Rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los Pieles Rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.


Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del Piel Roja. Pero quizás sea porque el Piel Roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un Piel Roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el Piel Roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. 

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo, queda exento del destino común. 


Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el Piel Roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminaran hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el Piel Roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes... ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."


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Espero les haya gustado... algo bueno salió de haber ido a clases... no pondré mis reflexiones porque considero que es mejor que cada uno las considere...

Saludos... :Panch0:

PD. Próximamente: "De amor, de libros y otros vicios"
-"Porque la diferencia entre estar enamorado y vivir enamorado, es que para este último no necesitas ni de nombres ni de rostros" FV... :D
- por cierto si sé que hoy no es jueves... jajajajaja :P


jueves, 19 de diciembre de 2013

DEJA DE SER BURRO!!! HOY ES JUEVES CULTURAL XXIX: SER O NO SER



"Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Que es más digno para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? 

Morir..., dormir; no más ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y al los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar! 

¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida. ¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio! 

Pues ¿Quién soportaría: los ultrajes y desdenes del mundo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos del amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? 

¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a algo tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines ningún viajero retorna, Temor que desconcierta nuestra voluntad y nos hace soportar los males que nos afligen antes de lanzarnos a otros que desconocemos? 

Así la conciencia nos vuelve cobardes a todos y así los primitivos matices de la resolución desmayan en el pálido tinte del pensamiento, y asì empresas de gran importancia, por estas consideraciones, tuercen su curso y pierden el nombre de acción. 

Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones."

Hamlet. Acto III- Escena IV

Saludos gente, bienvenidos a un nuevo jueves cultural a los años, donde tratarè de entender la esencia del "ser o no ser".



Esta famosa línea marca el inicio de un soliloquio citado líneas arriba, en las que Hamlet prìncipe de Dinamarca enfrenta sus pensamientos de indecisión. 

Pero antes de nada, un brevísimo resumen de qué diablos pasaba con Hamlet en ese momento:

Hamlet es una obra de teatro escrita por William Shakespeare (Chespir jeje, por cierto sabìan que Chespirito tiene ese apodo porque decían que él escribía como Shakespeare, o sea era como Chespir pero chiquito, o sea Chespirito jeje) escrita allá por los años 1600. En esta obra Hamlet padre rey de Dinamarca fue envenenado por su hermano Claudio, quien luego de los funerales se casó con su cuñada y pasó a ser Rey, esto en sólo un mes, lo que desató la tristeza en Hamlet hijo, para colmo de  males, el Rey Hamlet aparece como alma en pena y le dice a su hijo cómo fue traicionado y muerto, y le pide que se vengue. Así que el príncipe Hamlet tiene primero que saber si es verdad lo que esa alma ha dicho, y de serlo debería vengar la muerte de su padre y terminar con esa relación incestuosa. Lo que luego llevará a una tragedia, cosa por la que me encanta Shakespeare, por las tragedias jeje.

Cuando Hamlet dice este famoso soliloquio, aún no sabe sí el Rey Claudio en verdad mató a su padre, y está sumido en ayes que hacen que todos a su alrededor lo crean loco. O al menos eso es lo que él quiere, pero que diablos es el ser o no ser.

Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Que es más digno para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?

De entrada nos vemos ante el problema moral de Hamlet por no saber que es lo que debe hacer, por tratar de tomar una decisión. ¿Qué es mas digno? dejar que esa relación siga, que la traición muera y vivir su vida con tranquilidad, o vengar a su padre pero con ello meterse en una gran cantidad de problemas.

Incluso Hamlet piensa que sería mejor estar muerto, el suicidio tal vez, la calma de la muerte dejaría en paz su mente, y vamos quien no ha estado en situaciones donde preferirías estar muerto que tener que hacer algo:

Morir..., dormir; no más ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y al los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar! 

Ahora, Hamlet en sus pensamientos se profundiza en la muerte, e incluso sigue pensando en que uno mismo haría las cosas más fáciles con el suicidio:

¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida. ¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio! 

Pues ¿Quién soportaría: los ultrajes y desdenes del mundo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos del amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? 

La muerte sería el camino más fácil para Hamlet, si no fuera porque todo el mundo le teme, al menos eso dice él.

¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a algo tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines ningún viajero retorna, Temor que desconcierta nuestra voluntad y nos hace soportar los males que nos afligen antes de lanzarnos a otros que desconocemos? 

Así la conciencia nos vuelve cobardes a todos y así los primitivos matices de la resolución desmayan en el pálido tinte del pensamiento, y asì empresas de gran importancia, por estas consideraciones, tuercen su curso y pierden el nombre de acción. 

Muchas veces en las obras de teatro esta escena se representa con un Hamlet que lleva en su mano una calavera, a pesar de que en la obra original no es así. Esto se hace por dar énfasis a las reflexiones sobre la muerte que tiene Hamlet.

Bien eso es más o menos explicado literalmente, pero en esencia que es el "ser o no ser"???



El dilema, la decisión de morir, dormir no resuleve el problema. Llegar a una encrucijada donde sólo tienes dos alternativas y ninguna es realmente buena para uno (me recuerda muchas experiencias ) puede ser abrumador y atormentante. Incluso Hal en la serie de Malcolm tuvo un shock cuando tenìa que decidir si desconectar o no  a una persona jeje

El ser o no ser enfrenta al hombre consigo mismo, ser es la vida o la acción y no ser es la muerte o la inacción. Nos enfrenta con nuestras dudas, miedos, verdades, mentiras, secretos, indecisiones, indefiniciones, y nuestras intenciones. Todo esto nos enfrenta a la vez a la búsqueda de aquel dilema de saber si somos o no somos. A diferenciar entre apariencia y realidad, al ser que es lo que tengo, lo que doy, lo que intenciono y nos enfrenta a nuestra apariencia, a nuestra realidad, al presente y al futuro. Por otro lado, el no ser es todo lo opuesto, lo que no tengo, lo que no doy, que nos enfrenta a la apariencia y a la realidad pero ahora en el pasado. Y son todos estos pensamientos los que nos enfrentan a nosotros mismos y nos exigen respuestas que deberíamos ser capaces de dar porque se hallan en el interior personal.

Finalmente, quizá siempre existe la duda y por eso que ser o no ser son dos pensamientos tan intensos, profundos y difíciles de enfrentar como de resolver.

Además, no ven Hamlet escogió no ser, y todos terminaron muertos. O ya lo dijo la misma Ofelia: "todos sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser". Por eso de esta obra también se aprende algo que dicen mis héroes metaleros de Tierra Santa con esta canción, que la venganza no sirve para nada.


Mira la noche, como cae la niebla 
y un miedo oculto se apodera de ti 
en la muralla vaga un alma en pena 
por la traición que le llevó a morir 

Es el espectro de su padre 
al que su hermano asesinó 
pidiendo al hijo la venganza 
que le hará lavar su honor 

Se finge loco y en su mente oculta 
un odio eterno hacia su madre y su rey 
bajo la pena esconde la vergüenza 
que el luto de su padre clama en él 

Ahora su rey quiere matarle 
ha descubierto la traición 
pero él burlando a su verdugo 
ha liberado su prisión 

Él 
ha de esperar 
hasta el final 
para vengarse por ti 

Él 
ha de esperar 
hasta el final 
para vengarse por ti 

Llegó el final, se acerca la venganza 
su brazo en duelo por su padre hablará 
la ira justa de un castigo errante 
que abrió la herida que hoy se ha de cerrar 

Tan sólo es dulce la venganza 
si no llega su final 
porque acabar esta locura 
es la ira alimentar 

Él 
ha de esperar 
hasta el final 
para vengarse por ti 

Él 
ha de esperar 
hasta el final 
para vengarse por ti


SER O NO SER, LO MEJOR ES COMER: JUAN

PD: que suerte que escogí ser, sino ya estuviéramos muertos MIKE .|.   :P


miércoles, 17 de julio de 2013

SIN ATADURAS...

... corría, corría como nunca lo había hecho antes. Pareciera que la Tierra, y no solo ella, sino también el universo se detenían bajo sus pies; pues ahora él los gobernaba. Corría sin ataduras; nunca volvió la vista atrás y sus ojos eran tan penetrantes como los del cazador asechando a la presa. Pero su mirada a la vez denotaba humildad y un derroche de alegría, incluso me atrevería a decir: fe. Sus pasos eran firmes y llenos de convicción al igual que su cabeza erguida que expresaban su determinación.


La gente lo veía como cuando se ve a un payaso que acababa de iniciar su acto; ya empezaba a entretener a la muchedumbre. Él no era más que un harapo de ropas viejas y sucias, con el cabello todo alborotado y lleno de polvo, su rostro se veía envejecido y curtido por la inclemencia del clima y de su empresa. Se lo veía cansado, aunque el atardecer lo cubría con un manto naranja que lo volvía invencible, incansable e inmortal.

El simplemente corría sin parar; pero no era como si alguien lo persiguiera; no huía, pues su rostro aunque agotado por el esfuerzo no expresaba miedo. - Tenías que ver sus ojos. Esos ojos capaces de hablar sin la necesidad de palabras. Él perseguía un sueño, no sé si cercano o lejano. - ¿Acaso eso importa? ¿Le importaba a él?. Esa cabeza erguida y esos ojos aunque un poco saltones y algo graciosos gritaban que no. Él simplemente corría tras un sueño, un sueño que no pensaba dejar escapar.

Todos lo veían y se burlaban de tan gracioso atleta. Menos uno, un chico descuidado y absorto en su propio universo, ese mundo mágico de la música; de sus acordes, sus formas, sus sombras y silencios. Era uno de esos que simplemente tararea la canción pues no entiende lo que escucha y de hecho no le importa. Era uno de esos que esconde sus oídos del mundo, los aísla y se deja atraer a las sombras de un mundo inexistente, o que más bien solo existe en su cabeza; pues solo busca alejarse de todo lo que lo rodea. No con más que con unos audífonos de diez dólares y con una mente dispuesta a divagar por la imaginación creando formas y colores que no existen; es de esos que miran sin mirar. Ese era yo.


Yo que sin mirar vi, a eso pobre y agotado atleta que corría sin dudar, sin remordimientos, sin mirar atrás; corría sin miedos. Él no huía de nadie, ni siquiera de sí mismo. El perseguía un sueño; pero nadie lo entendía. Ya llevaba diez minutos frente a un metrovía colmado de gente; gente desconocida pero que se odia, que entrecruzan sus alientos, que se sofocan se tocan y detestan; pero que al mismo tiempo compartían la misma y extraña ilusión al observar a tan incansable atleta. Ese que corría sin razón frente a un metrovía atiborrado de gente.


Ellos no lo entendía pues sus ojos solo ven lo superfluo de la situación, sus ojos y no solo ellos, sino también todo su cuerpo está limitado, incapacitado. Pues ya olvidaron a observar con el pensamiento; la rutina y la costumbre los ha cegado. Pero esta extraña ilusión, este ente ha llamado su atención. Algunos incluso se arriesgan a anticipar su muerte cual Nostradamus, pues la razón les dice que correr sin mirar atrás en medio de una de las vías más transitadas de la ciudad, a esa hora, en ese día es una muerte segura. Y fue así como aparece la manada, gente que ni siquiera se atreve a verse a los ojos, sino que más bien se juzgan por la marca de zapatos que traen; ahora tienen la misma idea, el mismo pensamiento, el mismo augurio de muerte. Todos ellos mataron a quien para mí es solo un soñador.

- Pero yo no, ¡no lo acepto!. Y que importancia tiene vivir o morir si no son más que simples estados, niveles que el espíritu experimenta. Son cosas inevitables. - ¿Por qué debería limitarme a ver lo que todos ven? ¿qué importaría que este incansable atleta con un único objetivo en su mente muera intentándolo? - Si no estuvieras dispuesto a arriesgarlo todo por lo que crees, por lo que quieres ¿qué valor tendría tu vida? ¿qué significado? ¿podrías vivir aún sabiendo que renunciaste a lo que más querías?. - Yo creo que NO. En la vida solo se necesitan dos cosas: pan para tener de que vivir, y una rosa para tener porque vivir. - ¿Cuál era la rosa de este atleta? ¿qué buscaba? ¿por qué a pesar del deplorable estado físico que demostraba, sus ojos mostraban un espíritu invencible, lleno de vida?. - ¿Por qué la gente mata a los soñadores, cuando corren tras sus sueños? ¿será que tienen miedo?

- No lo sé, quizá sí, quizá es solo miedo. Y cuando se encuentran con alguien que no los tiene se asustan y lo tachan de ridículo. O quizá solo estoy intentando justificar su praxis. O quizá solo fueron esos ojos que al cruzarse con los míos me enfrentaron y se mezclaron con mi pasado; me lo recordaron. Era ese mismo brillo que ya en un pasado mis ojos emanaban y que en ese espejo medio roto y medio sucio me desafiaban y aterraban. Ese atleta incansable era yo, un yo pasado que afrontaba a mi yo presente. Era ese yo andrajoso y sin fuerzas; pero aún así con un brillo y un espíritu inagotable, lleno de vida, lleno de sueños.

Ese atleta era yo; ese perro callejero sin nombre ni rostro, que era la mofa de todos; nada más que un perro mugriento, al que todos ya lo tenían por muerto; ese era yo. Era yo SIN ATADURAS, ERA YO PERSIGUIENDO UN SUEÑO.


:Panch0:


Pd. Al fin volví a escribir algo, algo que sin duda no vale la pena leerlo... Igual mañana me largo al Tungurahua, ojala y pueda ver un lahar... jajajaja... aunque no me gustaría ser parte de él... :D




jueves, 30 de mayo de 2013

DEJA DE SER BURRO!!! HOY ES JUEVES CULTURAL XXVIII: LA BATALLA DE GAUGAMELA

"La fortuna favorece a los más audaces"
 Alejandro Magno 

Saludos amigos, hora de conocer algo nuevo en este jueves (ojalá hoy sea jueves):

Alejandro Magno es quizá uno de los conquistadores más grandes que han existido junto con Gengis Kan. Antes de nada ya sé que la guerra no resuelve nada, y que conquistadores ya no existen. Pero esto forma parte de la historia y la cultura general.

Bien, como decía Alejandro era el rey de Macedonia, un pueblo helenizado, el país, situado al norte de la antigua Grecia, no formaba parte del mundo griego propiamente dicho, aunque sí estaba fuertemente influenciado por las costumbres, la cultura y la lengua griega, por lo que algunos de sus reyes reivindicaron para su pueblo un lugar entre los helenos. Hijo de Filipo II. Alejandro llegó al trono a sus 20 años tras el asesinato de su padre en 336 a.c.



Nada más comenzar su reinado, debió hacer frente a una rebelión de las ciudades griegas, capitaneadas por Tebas y Atenas, que vieron en la muerte de Filipo la posibilidad de recuperar la libertad perdida en la batalla de Queronea (338 a.C.), cuando su derrota ante el ejército macedonio supuso su sometimiento al vecino "bárbaro" del norte. La campaña fue rápida y cruel, pues Alejandro no dudó en arrasar Tebas y reducir a sus habitantes a la esclavitud, aunque perdonó a Atenas.

Inmediatamente después, en 334, inició la campaña militar por la que será más conocido: la conquista del imperio persa. En esta magna empresa fue ayudado por las ciudades griegas ahora vencidas, quienes veían aquí la oportunidad de devolver a su tradicional enemigo las viejas afrentas recibidas durante las dolorosas guerras médicas (500-479 a.C.).

La campaña en sí tiene poca historia, pues en apenas cuatro años de triunfos ininterrumpidos (victorias de Gránico (334), Isso (333) y Gaugamela (331)), el inmenso imperio persa cambió de manos. En los años siguientes, Alejandro se dedicó a ampliar sus conquistas por la zona oriental, que culminó con la victoria sobre el rey indio Poros en 326.

Hasta su muerte en 323, Alejandro se esforzó por poner las bases de un nuevo orden mundial en el que trató de integrar a pueblos tan diversos y diferentes en lengua, cultura y religión, bajo la égida de Grecia. Su temprana desaparición le impidió culminar su obra, de modo que ni siquiera pudo llegar a designar un sucesor. Sus dominios cayeron en manos de sus generales (los diádocos), iniciándose así una nueva etapa que los historiadores modernos han llamado helenística.

Alejandro conquistó medio mundo, a una muy temprana edad. Pero la batalla que le dio la oportunidad de cumplir tal empresa fue Gaugamela.

LOS MOVIMIENTOS PREVIOS

Alejandro soñaba con la conquista del Imperio Persa, en el 334 a.c. emprendió la campaña contra Persia, obteniendo victorias en batallas como la del Gránico, Issos y Siria, su objetivo cada vez estaba más cerca, vencer a Darío III rey de Persia y así conquistarlos.

En la primavera del 331 a.c. Alejandro dejó Egipto y volvió a Tiro donde estaba su flota, de allí se dirigió a Antioquía y llegó al Río Eufrates hacia Tapsaco, ahí se enteró de que Darío estaba en Arbelas, por lo que cruzó el río Tigris y se dirigió al norte.

Darío ya había sido vencido en Issos, así que esta vez reunió un ejército invencible y se dirigió desde Arbelas a Gaugamela, una llanura que le favorecía en la batalla para acabar con los macedonios. Incluso niveló el terreno y lo limpió para que sea un campo adecuado para sus carros de batalla.



El ejército persa era muy superior en número al de Alejandro. Es difícil saber exactamente la cantidad de guerreros persas, pero los historiadores llegan a un consenso de 250 mil almas, además de  carros armados con hoces en sus ruedas y  elefantes de guerra.  Mientras que el ejército de Alejandro se componía de alrededor de 47 mil guerreros. (estos son números redondos)

EL YUNQUE Y EL MARTILLO

El ejército Macedonio tenía una estrategia llamada el yunque y el martillo para la guerra.

Filipo II padre de Alejandro, estructuró lo que se conoce como la falange macedonia. La falange era una infantería pesada muy eficaz, reducida en su armamento defensivo y armado con una pica o lanza más larga (5,5 metros) conocida como sarissa. La falange era muy buena en ofensiva, utilizando la mayor cantidad de energía para causar el mayor daño con sus lanzas, para eso se ubicaban en grupos de 16 filas tan apretadas que sus masas se acumulaban. La falange arremetía a su enemigo de manera que podía derribar muchas filas de soldados enemigos. Hay que añadir también algunos arqueros y falangistas ligeros que consolidaban la infantería.

La falange

La segunda pieza maestra del ejército macedonio era la caballería pesada, formada por nobles macedonios conocidos como los Compañeros hetairoi. 


los compañeros

El martillo estaba formada por la caballería pesada de los compañeros que presionaba al adversario y lo comprimían en un espacio cerrado.


El yunque era la falange que intervenía después.

1. El martillo:

Para llevar al enemigo lejos de su centro, la caballería macedonia rodeaba los flancos del ejército contrario, por el lado derecho Alejandro comandaba a la caballería, rodeaban al enemigo para tratar de hacer un hueco y colocarse en las líneas enemigas, por lo que obligaban a su enemigo a reagruparse.




2. El yunque:

Por los costados la caballería macedonia sorprendía con su rapidez y fuerza de impacto, en el centro la Falange avanzaba para abrir el segundo frente. Una vez se le cerraba el paso al enemigo, este quedaba en una trampa. Esto causaba una gran confusión porque no podía distinguirse si las unidades estaban dispersas o mal coordinadas. Y los macedonios podían acabar con el enemigo.




Esta técnica no pudo usarse en Gaugamela porque el ejército de Darío era muy superior en número al de Alejandro y así el Martillo no podría rodear al ejército persa, por lo que Alejandro ideó una nueva estrategia.

LA ESTRATEGIA DE GAUGAMELA

La noche del 30 de septiembre del 331 a.c. Los ejércitos se encontraban en el campo. Alejandro en sigilo se acercó en la noche para colocar a su ejército a unos 5 km de los persas. Sabía que en su ejército había infiltrados persas, por lo que hizo correr el rumor de que atacaría de noche sin detenerse ni un sólo instante. Los persas fueron informados, y por eso Darío hizo que todo su ejército se colocara en pie de guerra y pasara en vigilia toda la noche.

Sin embargo Alejandro hizo descansar a todos sus hombres que en la mañana se incorporaron descansados y en perfectas condiciones. Antes del comienzo de la contienda bélica, Alejandro Magno montó su fiel caballo preferido “Bucéfalo”, cabalgó frente a sus tropas, les dio ánimos y se dirigió directamente a Zeus, exclamando:

“¡Soy tu hijo, un hijo de Dios y la victoria debe ser mía, porque ningún Dios puede perder una batalla!”

El ejército de Darío formaba una larga línea. El ala izquierda estaba al mando de Bessos que también tenía 100 carros con guadañas. El ala derecha estaba al mando de Maceo. Y al centro estaba el rey Darío con sus tropas de protección personal. Delante del escuadrón real había 15 elefantes de guerra y 50 carros de guerra.

disposición inicial de los ejércitos en Gaugamela

Alejandro por su parte para no dejarse rodear por la innumerable caballería persa, puso a su ejército en niveles. Alejandro tomó el mando del ala derecha de compañeros. Para ocupar el mayor territorio posible, alargó su flanco derecho. La falange iba al centro reforzada con otra formación en retaguardia para que en caso de ser rodeados, puedan dar media vuelta y enfrentarse al enemigo en dirección contraria.

El flanco izquierdo estaba al mando de Parmenio con sus jinetes. La novedad claramente fue la reserva tras la primera línea. Estaba formada por dos columnas volantes, una detrás de cada ala, formaban un ángulo con el frente para que pudiesen coger al flanco al enemigo si éste intentaba rodearlos, si eso no pasaba entonces se replegarían al centro para reforzar el frente.



El ejército de Alejandro estaba dispuesto de manera que pudiese dar frente a todas las partes, formaba un gran rectángulo que podía responder ataques desde cualquier lugar. esta disposición fue la que le ayudó en la batalla, ya que previó los movimientos del adversario y se preparó para enfrentarlos.

FASE 1: Movimiento de Alejandro

Alejandro se movió oblicuamente hacia el ala izquierda persa en lugar de avanzar directamente a ellos. Avanzaba al trote para que le siguieran de cerca sus tiradores de a pie de lanzas y hondas. Esta táctica le sirvió para que el ejército persa no se percatara de su presencia. El ala izquierda de Parmenio debía mantener al posición y resistir lo que más pueda.



FASE 2: Ocupación máxima del terreno.

Alejandro avanzó más allá del terreno nivelado por los persas, Darío entonces ordenó que su ala izquierda (tropas A, B y C) contuviera su paso, creando así una brecha en el ejército persa. Entonces  Alejandro dio media vuelta rápidamente para dirigirse a esa brecha. Los honderos que iban junto a Alejandro entonces comenzaron a atacar. Mientras tanto la falange y la caballería del ala izquierda resistían a pesar de la embestida de todos los carros persas sobre el centro macedonio.



Alejandro empezó a dar ataques hacia el centro de las tropas hasta que las formaciones persas quedaron rotas. Darío envío también a sus carros para que la falange se deshaga, pero la infantería macedonia arrojó sus jabalinas y abrió sus filas de manera que los carros atravesaron las líneas macedonias y fueron eliminadas por las jabalinas. 

Darío entonces envió la caballería del sector central para detener el avance de Alejandro, por lo que se abrió una brecha en su línea.

Fase 3: Retirada de Darío.

Las tropas A, B y C fueron contenidas por los honderos y no pudieron realizar sus maniobras. Entonces Alejandro se lanzó violentamente con sus compañeros en la brecha abierta en la línea persa y decidió ir por Darío que estaba sobre su carro y protegido por su guardia real. Cuando Darío vio qué quería hacer Alejandro y al ver su línea rota y estar desprotegido se dio cuenta de que estaba perdido, así que decidió huir. La huida de Darío desmoralizó a las tropas persas. Mientras tanto la falange y el ala izquierda macedonia comenzaron a debilitarse por la gran embestida persa que no se dio cuenta de que Darío huyó y seguía luchando.



Fase 4: El ala izquierda

Debido a la marcha oblicua de Alejandro, el ejército se alargaba hacia la derecha, por lo que el ala izquierda dirigida por Parmenio estaba atrasada, y Alejandro extendió tanto al ejército que se abrió una brecha entre las dos alas. La caballería enemiga entró por esta brecha con el fin de ir hacia el campamento macedónico dónde estaba prisionera la familia de Darío, pero la madre de Darío se negó a ser liberada. La Falange de reserva dio media vuelta y los atacó por la retaguardia.



Por otro lado el ala derecha persa envolvió a la gente de Parmenio, y los atacó de manera brutal por lo que Parmenio envió un mensajero a Alejandro indicando que su situación era crítica y que necesitaban ayuda.

Alejandro estaba persiguiendo a Darío cuando el mensajero le informó del problema del ala izquierda, Alejandro tuvo que decidir si ir contra Darío o regresar a ayudar a Parmenio.

- si vas por Darío perderás a tu ejército...
- pero si lo atrapamos ganaremos un imperio...

Finalmente dejó ir a Darío y regresó a ayudar a Parmenio derrotando a los persas.

Cuando tenía todo ganado, se lanzó en persecución de Darío en vano durante 120 km. Darío murió poco después en las montañas asesinado por sus dignatarios.



La batalla de Gaugamela fue la más importante en la vida de Alejandro ya que con eso extendió su imperio sobre los bastos territorios de Persia y así ganó un imperio inmenso y fue el nuevo señor de Asia. Se fue a vivir a Babilonia y aumentó su ejército y siguió avanzando hacia el Este.


La batalla es una de las mejores muestras de estrategia militar ya que era casi imposible vencer al inmenso ejército Persa con la cantidad de gente de Alejandro, pero lo hizo. También puso en marcha aquello de que: el que no arriesga no gana.

el imperio de Alejandro
Alejandro era un visionario, luego de Gaugamela pudo conquistar todo lo que se propuso. Pero tuvo muchos problemas, como traiciones dentro de su círculo personal que terminaron en ejecucionens de algunos de sus generales. Alejandro no se veía como sólo un macedonio, él era un humano del mundo, su hogar era donde el fuere aunque parece que siempre andaba buscando su hogar. Los macedonios en cambio no compartían su idea de un mundo unido, ellos no se sentían a gusto al ser la misma nación con persas, indios, egipcios, ni siquiera con griegos. Cuando Alejandro avanzaba a la India, hubo un intento de sublevación, los macedonios pensaron que sin ellos Alejandro no seguiría, pero él les dijo esto:

Todos sabéis tan bien como yo, que cuando los años transcurran, y los recuerdos se borren, y vuestras grandes victorias se desvanezcan, se recordará con vergüenza que abandonasteis a vuestro rey en Asia, pero yo continuaré con mis asiáticos.

Alejandro siempre le decía a sus macedonios: ¿qué te hace mejor que ellos? todos son iguales, y bueno pues la guerra en esa época era la única forma de llevar a cabo su sueño, de unificar un mundo nuevo. A lo largo de sus conquistas fundaba ciudades llamadas Alejandrías para beneficio de su pueblo, aunque muchos dicen que eran más bien un reflejo de su ego.

Todo el alcance de su imperio se debió principalmente a dos factores: a sus generales y a la victoria en Gaugamela.

Los dejo con una gran canción:



Que duro fue todo lo alcanzado lo conquistado
luche asta el fin para darte otra gran victoria
fui general como tantos otros dispuesto a todo
confié en mi rey.

Y ahora, tras tantas batallas me acusas de traición
así es como me pagas mi lealtad
me desprecias, me degradas, me condenas sin perdón
que los dioses te quieran perdonar
no lo haré yo.

Quien me iba a decir lo que iba a pasar
quien me iba a decir que ibas a cambiar
dime cuando tu cambiaste el bien por el mal

Alejandro, medio mundo conquisto
nadie duda de su genio y su valor
pero junto a el había muchos más...
Ningún hombre solo puede remar
ni un día más

Quien me iba a decir lo que iba a pasar
quien me iba a decir que ibas a cambiar
dime cuando tú cambiaste el bien por el mal


POR ESO ME GUSTA JUGAR WARCRAFT: JUAN

jueves, 16 de mayo de 2013

DEJA DE SER BURRO!!! HOY ES JUEVES CULTURAL XXVII: EL CORAZÓN DELATOR

Saludos corazones delatores:

Como quizá algunos se habrán dado cuenta soy un fanático de Edgar Allan Poe. Por eso ahora les voy a compartir un relato muy famoso de este genial autor. Se trata de El Corazón Delator, un relato breve de suspenso, que como les dije alguna vez, si quieren tener ese impacto que generan los escritos de Poe deben leerlos con total concentración, qué mejor solos y en la noche jeje 



Poe pone muy bien detallados los escenarios de manera que podemos adentrarnos en la escena que nos plantea y ver todos los acontecimientos. Normalmente suelo darles una síntesis o una opinión del tema antes de mostrarlo, pero esta vez primero les pongo el relato para no cometer un SPOILER y arruinarles la historia, para aquellos que aún así son vagos y no leen tan pocas líneas les dejo también dos buenas adaptaciones en video de la obra, una en inglés y una en español. Y un gran tema de metal basado en la historia.

EL CORAZÓN DELATOR

¡Es verdad! Soy muy nervioso, extraordinariamente nervioso. Lo he sido siempre. ¿Pero por qué dicen que estoy loco? La enfermedad ha aguzado mis sentidos en vez de destruirlos o embotarlos. De todos ellos el más fino es el oído. Yo he escuchado todas las cosas del cielo y de la tierra, y no pocas del infierno. ¿cómo, entonces, puedo estar loco? Observen con qué serenidad, con qué calma, voy a contarles esta historia.

Es imposible definir cómo penetró la idea en mi cerebro. Sin embargo, una vez adentrada allí, me acosó día y noche. Realmente no había ningún motivo para ello. El viejo nunca había hecho daño, y yo lo quería. Jamás me insultó, y su oro no me despertaba la menor codicia.

Creo que era su ojo. Si... ¡Eso era! Uno de sus ojos se parecía a los del buitre. Era de un color azul pálido, nublado por una catarata. Siempre que ese ojo se detenía sobre mí, se me congelaba la sangre. Y así, poco a poco, gradualmente, se fue apoderando de mi espíritu la obsesión de matar al anciano, y librarme para siempre de aquella mirada.

Ahora viene lo más difícil de explicar. Me creen loco, pero no pensarían así si me hubieran visto, si hubiesen podido observar con qué sabiduría, con qué precaución y cautela procedí... ¡con qué disimulo puse manos a la obra!

Jamás me comporté tan amable con él como durante la semana que precedió al asesinato. Cada noche, cerca de las doce, descorría el pestillo de su puerta y la abría muy suavemente. Cuando la tenía lo suficientemente abierta para asomar la cabeza, metía una linterna bien cerrada, para que no se filtrara ninguna claridad: luego introducía la cabeza. ¡Oh, se habrían reído viendo el esmero con que lo hacía, por miedo de turbar el sueño del viejo. No exagero al afirmar que por lo menos tardaba una hora en realizar esta maniobra, y contemplar al anciano acostado en su cama. ¿Podría haber sido tan prudente un loco?

En seguida, una vez que mi cabeza se hallaba dentro de la habitación, abría silenciosamente la linterna. ¡Oh, con qué cuidado, con qué sumo cuidado: Abría sólo lo necesario para que un rayo casi imperceptible de luz se clavara en el ojo de buitre. Hice esto durante siete noches interminables, a la misma hora, y siempre encontré el ojo cerrado. Así se fue volviendo imposible concretar mi propósito; porque no era el viejo quién me molestaba, sino aquel maldito ojo. Y todas las mañanas, cuando amanecía, entraba osadamente en su cuarto, y le conversaba valerosamente, con voz muy cordial, interesándome por saber cómo había dormido.

Comprenderán que tendría que haber sido un hombre demasiado perspicaz para sospechar que todas las noches, siempre a las doce, yo le espiaba durante su sueño.

Finalmente, en la octava noche, entreabrí la puerta con mayor sigilo que antes. La aguja de un reloj se movía más a prisa que mi mano. Jamás, como en ese minuto, pude apreciar tan bien la magnitud de mi astucia, y apenas lograba dominar mi sensación de triunfo. ¡Pensar que estaba allí, empujando muy pausadamente esa puerta, y que él ni siquiera vislumbraba mis acciones y mis pensamientos secretos!

Ante esta idea se me escapó una leve risa, y tal vez me oyó, ya que de pronto se movió en su lecho, como si fuera a despertar. Tal vez se imaginarán que me retiré de inmediato. Pues no, se equivocan, no fue así.

Su alcoba se hallaba profundamente oscura. Las ventanas estaban herméticamente cerradas por miedo a los ladrones, y las espesas tinieblas envolvían toda la estancia. Absolutamente seguro de que el anciano no podía ver nada, me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló sobre la perilla de la puerta, y el viejo se incorporó en su cama, preguntando:

—¿Quién anda ahí?

Permanecí completamente inmóvil, sin musitar una sola palabra, y durante una hora no moví un músculo. Tampoco él, en todo ese tiempo, volvió a acostarse. Continuaba sentado en la cama, alerto, haciendo lo mismo que yo había hecho en esas largas noches, oyendo deslizarse a las arañas en la pared.

De pronto oí un gemido profundo. Se trataba de un lamento de terror mortal, no de dolor o tristeza. ¡Oh, no! Era el rumor sordo y ahogado que escapa de lo más íntimo de un alma sobrecogida por el pavor. Yo conocía ese quejido. Muchas veces, precisamente en el filo de la medianoche, cuando todos dormían, lo sentía irrumpir en mi propio pecho, brotando de los terrores que me consumían.

Sabía lo que estaba experimentando el viejo, y no podía evitar una gran piedad por él, aunque también otros sentimientos colmaban mi corazón. Comprendía que su zozobra iba en aumento, y que procuraba persuadirse de que sus temores eran infundados. Posiblemente decía para sí: "No es nada... El viento en la chimenea... Un ratón que corrió por el entretecho... Algún insecto..."

Sí, debe haber intentado calmarse con estas hipótesis. Pero todo fue inútil. La muerte había pasado junto a él, y lo envolvía. Y era la influencia fúnebre de su sombra, invisible, la que lo hacía "sentir", aunque no viera ni escuchara nada, la que le permitía notar mi presencia en su habitación.

Luego de haber esperado un largo rato, me aventuré a abrir apenas la linterna. La abrí furtivamente, hasta que al fin un rayo delgado, como el hilo de una telaraña, descendió sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, íntegramente abierto, y al verlo me llené de furia. Lo vi con claridad perfecta, entero de un azul mate, y cubierto por la horrorosa nube que me helaba hasta la médula de los huesos. No podía ver nada más; ni la cara ni el cuerpo del anciano. Sólo existía aquel ojo obsesionante.

¿No es acaso una hiperestesia de los sentidos aquello que consideran locura? Una vibración débil, continua, llegó a mis oídos, semejante al tic-tac de un reloj forrado en algodones. Inmediatamente reconocí ese apagado golpeteo. Era el corazón del viejo que latía, y este sonido excitó mi furia, igual que el redoblar de los tambores excita el valor de un soldado. Me controlé, sin embargo, y permanecí inmóvil. Respiraba apenas, y sostenía quieta, entre las manos, la linterna. Hacía un esfuerzo por mantener el rayo de luz fijo sobre el ojo. Entre tanto, el latido infernal del corazón del anciano era por segundos más fuerte, más rápido, y..., sobre todo, más sonoro.

El pánico de aquel hombre debía ser monstruoso, y retumbaba en ese latir que crecía y crecía.

He confesado que soy nervioso, y realmente lo soy. En consecuencia, en medio de la noche y del silencio de esa antigua casa, un ruido tan extraño hizo surgir en mi un terror incontrolable. Pese a ello, todavía logré mantenerme, y luché por conservar la tranquilidad, pero la pulsación se hacía más y más audible, más violenta, y una nueva angustia se apoderaba de mí. Ese ruido, y los que iban a producirse, podrían ser escuchados por un vecino. La hora del viejo había llegado.

Con un gran alarido, abrí inesperadamente la linterna, y me precipité en la alcoba. El viejo dejó escapar un grito, un solo grito. En menos de un segundo lo derribé, dejándolo de espaldas en el suelo, y tiré la cama sobre él, aplastándolo con su peso. Entonces sonreí, ufano, al ver tan adelantada mi obra. No obstante, el corazón aún latió, con un murmullo apagado.

Pese a ello, ya no me atormentaba. No, no podía oírse nada a través de las paredes. Finalmente, cesó todo: el viejo estaba muerto. Levanté la cama, y examiné el cuerpo. Sí, estaba muerto. ¡Muerto como una piedra! Afirmé mi mano en su corazón sin advertir ningún latido. ¡ En lo sucesivo su ojo de buitre no podría atormentarme!

A los que insistan en creerme loco, les advierto que su opinión se desvanecerá cuando les describa las inteligentes medidas que adopté para esconder el cadáver.

Avanzaba la noche, y yo trabajaba con prisa y en riguroso silencio. Hábilmente fui desmembrando el cuerpo. Primero corté la cabeza y después los brazos; luego, las piernas. En seguida separé unos trozos del entablado, y deposité los restos bajo el piso de madera. Terminado este trabajo, coloqué otra vez las tablas en su sitio, con tanta destreza que ningún ojo humano, ni siquiera el del viejo, podría descubrir allí algo inusual. Ni siquiera una mancha de sangre.

Cuando terminé estas operaciones eran las cuatro y estaba tan oscuro como si todavía fuese medianoche. En el momento en que el reloj señalaba la hora, llamaron a la puerta de calle. Bajé a abrir confiado, y di la bienvenida a los recién llegados. ¿Por qué no? ¿Acaso tenía algo que temer?

Los tres hombres se presentaron, gentilmente, como agentes de la policía. Un vecino había escuchado un grito en la noche, y esto lo hizo sospechar de que podía haberse cometido un homicidio, por lo cual estampó una denuncia en la Comisaría. Los agentes venían para practicar un reconocimiento.

Sonreí, ya que, repito: ¿acaso tenía algo que temer?

—El grito —les expliqué— lo lancé yo, soñando. El anciano se encuentra viajando por la comarca...

Conduje a los visitantes por toda la casa, y les sugerí que revisaran bien. Por fin, los guié hasta su cuarto. Allí les mostré sus tesoros; todo perfectamente resguardado y en orden. Entusiasmado con esa gran seguridad en mí mismo, llevé unas sillas a la habitación, y los invité a que se sentaran, mientras yo, con la desbordada audacia de mi triunfo, colocaba mi propia silla exactamente en el lugar bajo el que se ocultaba el cuerpo de la víctima.

Los agentes parecían satisfechos. Mi actitud les convencía, y hablaron de temas familiares, a los que respondí jovialmente. No obstante, pasado un rato, me di cuenta de que palidecía, y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y sentía que mis oídos zumbaban. Sin embargo, ellos continuaban sentados, y proseguían la charla. Entonces el zumbido se hizo más nítido y rítmico, volviéndose cada vez más perceptible. Comencé a hablar atropelladamente, para liberarme de esa angustiante sensación. Pero ésta persistió, reiterándose de un modo tal, que no tardé en descubrir que el ruido no nacía en mis oídos.

Sin duda palidecí más, y seguí hablando sin tino, alzando mi voz, tratando de apagar aquel sonido que aumentaba, "aquella vibración semejante al tic-tac de un reloj envuelto en algodones". Principié a respirar con dificultad, aunque los agentes aún no escuchaban nada, e hilvané frases apresuradas, con mayor vehemencia. El tic-tac se elevaba, acompasado. Me levanté y discutí tonterías, con tono estridente, haciendo grotescas gesticulaciones. ¡Todo era inútil! ¡El latido crecía, crecía más. ¿Por qué ellos no querían marcharse? Comencé a caminar de un lado a otro por la habitación, pesadamente, a grandes pasos. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer? Echaba espumarajos, desvariaba. Volvía a sentarme y movía la silla, haciéndola resonar sobre el suelo. Pero el latido lo dominaba todo, y se agigantaba indefinidamente.

Los hombres continuaban conversando, bromeando, riendo. ¿Sería posible que no oyeran? ¿Dios Todopoderoso, sería posible? ¡No, no! ¡Ellos oían... sospechaban! ¡Sabían! ¡Sí, sabían, y se estaban divirtiendo con mi terror! Así lo creí, y lo creo ahora. Y había algo peor que aquella agonía, algo más insoportable que esa burla. ¡Ya no podía tolerar por más tiempo sus hipócritas sonrisas, y me di cuenta de que era preciso gritar o morir, porque entonces...! ¡Préstenme atención, por favor!

—¡Miserables! —exclamé—. ¡No disimulen más! ¡Lo confieso todo! ¡Arranquen estas tablas! ¡Aquí, está aquí! ¡Es el latido de su implacable corazón!

Título Original:  The Tell-Tale Heart. Edgar Allan Poe.  1843

Versión subtitulada de Columbia Pictures:


Versión en español:


Ya lo leyeron???

Abrumador, el cuento en pocas líneas nos muestra a un tipo que no quiere aceptar que está loco, pues un loco no haría lo que el hizo, un asesinato contado de manera tan detallada y sin remordimientos. Además de que en este caso el narrador es a la vez el protagonista y como si fuese poco fue el villano.

El corazón delator nos muestra la delicada línea entre la locura y el juicio. La forma en que el narrador se presenta y trata de persuadirnos a su favor para cerrar la obra de una manera fuerte hace de este relato uno de mis favoritos.

Al fin les dejo con un gran tema de Opera Magna que habla sobre lo que sentía el narrador:

Siete noches esperando, 
a la octava venceré. 
Ojos que me acechan 
y su azul congela mi piel. 

Locura, cordura;¿quién decidió 
que yo podía ser un loco 
enfermo y cruel? 

El final se va acercando, 
late fuerte el corazón, 
como los relojes 
velan sueños en mi habitación. 
Sereno, tranquilo, 
oigo el gemido del temor mortal. 

Se apaga la luz del mal. 
No puedo comprenderlo. 
No tengo nada que temer. 
Un loco no puede mentir 
ni pensar como lo hago yo. 

Oigo su corazón dentro de mí. 
¿Quién podrá juzgarme a mí, 
a un hombre huérfano de maldad? 
Yo le amé, pero una luz 
me arrebató la libertad. 

Inquieto, perdido, 
esta tortura no va a terminar, 
aumenta el latir del mal, 
se burlan de mi ansiedad. 

No puedo comprenderlo. 
No tengo nada que temer. 
Un loco no puede mentir 
ni pensar como lo hago yo. 

Oigo su corazón; 
suena en este salón. 
Debo gritar o muero: 
"¡Este suelo que está bajo mis pies 
guarda mi perdición!".




¡LO CONFIESO TODO! ¡ARRANQUEN ESTAS TABLAS! ¡AQUÍ, ESTÁ AQUÍ! ¡ES EL LATIDO DE SU IMPLACABLE CORAZÓN!

SIETE NOCHES ESPERANDO, A LA OCTAVA VENCERÉ: JUAN



viernes, 10 de mayo de 2013

DEJA DE SER BURRO!!! HOY ES JUEVES CULTURAL XXVI: HIJO DE RAMERA

Ya no recuerdo la ultima vez que escribí un jueves cultural. Por suerte el Juanito me ha estado ayudando y en un dos que tres ya estamos en el XXVI. Es increíble como pasa el tiempo; sin duda el reloj no descansa. 

Volviendo a este "jueves", que más bien es viernes y ya casi sábado. Y aprovechando que estamos a la puerta de uno de los días más importantes para los que al igual que yo encontraron en su madre a una amiga con quien hablar,  a una compañera con quien reír y a un ángel de la guarda que siempre estará rezando por ti (a pesar de mi escepticismo). Este jueves cultural es un pequeño por no decir ínfimo homenaje para esos seres que llenan nuestras vidas de alegría y cariño.


En definitiva este es un homenaje, para todas esas madres que sin dudarlo estarían dispuestas a dar la vida  y dejarlo todo por sus hijos. Especialmente para esas madres que sin quererlo o planificarlo llegaron a serlo; muchas veces muy jóvenes aún. Y que incluso en contra de la sociedad y sus prejuicios han sabido sacar adelante y con la frente en alto a sus hijos, sin importarles el rechazo y abandono incluso de su familia. PARA TODAS ESAS HEROÍNAS ESTO ES: HIJO DE RAMERA DE MANOLO GALVÁN.


Madre hoy no me levanto no quiero ir a la escuela
que estás diciendo mi niño y a santo de qué te niega
ayer Pedro el hijo del alcalde me llamo hijo de ramera
la madre queda pensando
en recuerdos y en vergüenzas
sabía que pasaría lo sabía con certeza
hijo debo contarte una historia que paso
hace unos años muy cerca
En un pueblo junto a este hubo una hermosa doncella
que tenía 15 años y una belleza muy fresca
se bañaba junto al rió en un rincón de la alberca
un día tres mozos llegan para sin ser vistos y al verla
se excitan ante esa flor rebosante de pureza
y entre los tres y a la fuerza destruyeron de la niña
la más grande de sus prendas
y de aquel salvaje acto lleno de horror y violencia
saliste tu mi hijo para alegrar mi tristeza
solo viví para ti no me entregue fue a la fuerza
y si eso es una ramera que venga Dios y lo vea
vete a la escuela mi niño pero vete sin vergüenzas
con la cabeza bien alta y subidito a la acera
Si madre voy a la escuela y si a Pedro se le ocurre
le escupiré en la cara
madre muchas gracias por ser una madre entera...
Manolo Galván

Alguna vez leí que es mucho más fácil contarle a un pedazo de papel, lo que no te atreves a decirle a la cara. Sin duda eso me llega a mí. A pesar de eso. Feliz día de la madre... madre querida... OPP.. o mama planta de cariño jeje... Mañana de viaje a mi llacta para verle a mi viejita... :)

Pd. FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS MIS AMIGAS... e invitaran a esos baby showers... jajajajaja
DEJA DE SER BURRO Y QUIERELE A TU MADRE

:Panch0:





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