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viernes, 30 de septiembre de 2011

VIERNES CUCHILLERO: SI TU NO ESTAS AQUI

SI TU NO ESTAS AQUI: ANGELES DEL INFIERNO





SOLOS LOS DOS
EL MISMO BAR

UNTRAGO POR TERMINAR
UNA MIRADA EN LA OBSCURIDAD
Y UNA HASTA MAÑANA

SOLO UN MOMENTO MAS
SOLO UN MINUTO MAS
CUANDO TU TE VAS
YA NADA ES IGUAL...

SI TU NO ESTAS AQUI
OHOOO... OHOOO...
SI TU NO ESTAS AQUI
OHOOO... OHOOO...

NECESITO OIR TU VOZ
NECESITO TU CALOR
SI TU PUDIERAS ESTAR AQUI
NO SABES CUANTO DARIA YO
LAS HORAS LLEGAN Y SE VAN
Y UN SUEÑO SE PUEDE OLVIDAR
Y UN DECEO VA CRUZANDO LA CIUDAD

Y TU NO ESTAS AQUI
OHOOO... OHOOO...
SI TU NO ESTAS AQUI
OHOOO... OHOOO...


SOLO UN MOMENTO MAS...
SOLO UN MINUTO MAS...
CUANDO TU TE VAS YA NADA ES IGUAL
SI TU NO ESTAS AQUI
OHOOO... OHOOO...

domingo, 25 de septiembre de 2011

LUZ DEL DOMINGO XXXIV

ROBAR EN FAMILIA NO ES PECADO: JACOB SE ENRIQUECIÓ DESVALIJANDO AL TRAMPOSO DE SU TÍO Y SUEGRO LABÁN

Después de la canallada que le hizo Jacob a su hermano Esaú, Rebeca le aconsejó a su estafador retoño que pusiese tierra de por medio para salvar su pescuezo de la navaja justiciera de Esaú. Le sugirió huir a Jarán y buscar refugio en la casa de su hermano Labán.
Pero antes de emprender viaje, Isaac, su padre, que ya se había olvidado del tremendo disgusto que tenía apenas unos versículos antes —mostrando con ello que daba por buena la estafa que hizo Jacob a su familia y a la historia de su pueblo—, le bendijo de nuevo y le dio algunos consejos:
No te cases con ninguna mujer cananea. Ponte en camino y vete a Padán-Aram, a la casa de Batuel, el padre de tu madre, y elige allí una mujer para ti de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. Que el Dios de las Alturas te bendiga, te multiplique y de ti salgan muchas naciones (...) (Gn 28 1-2).
Llegado ya Jacob a las tierras de su tío Labán, éste salió a su encuentro:
Apenas supo Labán que Jacob era el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó, y lo llevó a su casa.
Jacob contó a Labán todo lo ocurrido, y Labán le dijo: «En verdad tú eres carne y hueso míos». Y Jacob se quedó allí con él durante un mes.
Entonces Labán le dijo: «¿Acaso porque eres hermano mío vas a trabajar para mí de balde? Dime cuál va a ser tu salario».
Labán tenía dos hijas: la mayor se llamaba Lía, y la menor Raquel. Lía no tenía brillo en sus ojos, mientras Raquel tenía buena presencia y era linda. Jacob se había enamorado de Raquel, así que le contestó: «Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor».
Labán dijo: «Mejor te la doy a ti y no a cualquier otro hombre. Quédate, pues, conmigo».
Jacob trabajó siete años por Raquel, pero la amaba tanto, que los años le parecieron días. Entonces Jacob dijo a Labán: «Dame a mi esposa, pues se ha cumplido el plazo y ahora quiero vivir con ella».
Labán invitó a todos los del lugar y dio un banquete, y por la tarde, tomó a su hija Lía y se la llevó a Jacob, que se acostó con ella. Labán dio a Lía su propia esclava Zilpá, para que fuera sirvienta de ella.
A la mañana siguiente: ¡Caramba! ¡Lía! Jacob dijo a Labán: «¿Qué me has hecho? Yo te he servido por Raquel. ¿Por qué me has engañado?». Labán le respondió: «No se acostumbra por aquí dar la menor antes que la mayor. Deja que se termine la semana de bodas, y te daré también a mi hija menor, pero tendrás que prestarme servicios por otros siete años más».
Jacob lo aceptó, y al terminar la semana de bodas con Lía, Labán le entregó a su hija Raquel. Labán le dio a Raquel a su esclava Bilá como sierva.
Jacob se unió también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lía. Y se quedó con Labán al que prestó servicios siete años más.
Al ver Yavé que Lía no era querida, le concedió ser fecunda, mientras que Raquel era estéril (Gn 29 15-31).
De nuevo tenemos a Dios metiendo baza para poder desencadenar conflictos familiares que podrían haberse ahorrado todos. Lía parió cuatro hijos, Rubén, Simeón, Leví y Judá, pero Jacob seguía prefiriendo a Raquel, aunque, eso sí, administraba su virilidad llegándose a ambas... pero no solamente a ellas, ya que la tremenda envidia que Raquel sentía por su hermana Lía llevó a que la cama de Jacob estuviese muy concurrida:
Raquel, viendo que no daba hijos a Jacob, se puso envidiosa de su hermana y dijo a Jacob: «Dame hijos, porque si no, me muero».
Entonces Jacob se enojó con Raquel y le dijo: «Si Dios te ha negado los hijos, ¿qué puedo hacer yo?». Ella le contestó: «Aquí tienes a mi esclava Bilá. Únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas. Así tendré yo también un hijo por medio de ella». Le dio, pues, a su esclava Bilá, y Jacob se unió a ella (Gn 30,1-8).
Pero, tras dos partos de la esclava Bilá en funciones de madre sustituta de Raquel, ésta andaba ya muy envalentonada frente a su hermana y la forzó a mover ficha:
Viendo Lía que había dejado de tener hijos, tomó a su sierva Zelfa y se la dio por mujer a Jacob. Y Zelfa, esclava de Lía, dio un hijo a Jacob [y luego un segundo, claro] (Gn 30,9-12).
Sin embargo, los líos, peleas y partos estaban lejos de acabar. Rubén, hijo de Lía, se encontró unas manzanas silvestres y Raquel le pidió algunas a su madre.
Le respondió Lía: «¿No te basta con haberme quitado el marido, que ahora quieres llevarte también las manzanas de mi hijo?». Raquel le dijo: «Muy bien, que duerma contigo esta noche, a cambio de las manzanas de tu hijo».
Cuando por la tarde llegaba Jacob del campo, Lía salió a su encuentro y le dijo: «Esta noche dormirás conmigo, pues te he alquilado por unas manzanas de mi hijo». Aquella noche, pues, durmió Jacob con ella [bonito ejemplo para leer en familia los domingos, sí, señor]. Dios escuchó las oraciones de Lía, la que concibió y le dio a Jacob el quinto hijo [y luego dos más], aunque, claro, «entonces Dios se acordó de Raquel, oyó sus ruegos y le concedió ser fecunda» (Gn 30:14-22).
Tras perder la cuenta de tanto parto, once varones y una mujer, Jacob optó por independizarse y le pidió libertad y finiquito a su tío y suegro Labán; pero, fiel a su personalidad tramposa, Jacob le hará una sucia (y rentable) jugarreta al no menos marrullero padre de sus antes primas y ahora esposas.
Después de que Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: «Déjame regresar a mi patria y mi tierra. Dame mis esposas y mis hijos, por quienes te he servido, y déjame partir, pues bien sabes con qué fidelidad te he servido».
Labán le contestó: «Hazme un favor. El cielo me hizo ver que Yavé me bendecía gracias a ti». Y agregó: «Dime cuánto te debo y te lo pagaré».
Jacob respondió: «Tú sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu rebaño conmigo. Poco era lo que tenías antes de que yo llegara aquí; pero después creció enormemente y Yavé te ha bendecido. ¿Cuándo, pues, podré trabajar para mi propia casa?».
Dijo Labán: «¿Qué te puedo dar?». Jacob respondió: «No me des nada, pero si haces por mí lo que voy a pedirte, seguiré cuidando tus rebaños. Hoy voy a revisar tus rebaños y pondré aparte todos los corderos negros, y también todos los cabritos manchados y rayados, y éste será mi salario. Comprobarás mi honradez el día de mañana cuando quieras verificar personalmente lo que me llevo. Todo lo que no sea manchado o rayado entre las cabras, ni negro entre los corderos, será considerado como un robo de mi parte».
Dijo Labán: «Está bien, sea como tú dices». Ese mismo día Labán puso aparte todos los cabritos rayados o con manchas, y a cuanto cordero había con color negro, y se los dio a sus hijos, y los mandó lejos de Jacob, a una distancia de tres días. Y Jacob se quedó cuidando el resto del rebaño de Labán.
Jacob se buscó entonces unas ramas verdes de chopo, almendro y plátano. Peló la corteza de las ramas haciendo franjas que dejaban al descubierto el blanco de la madera. Después las colocó ante las pilas y abrevaderos, justo delante de esas que al beber entraban en celo. Y las que se apareaban frente a las varas parían después crías rayadas, moteadas y manchadas. Entonces Jacob separaba los corderos. En una palabra, hacía que las ovejas del rebaño de Labán miraran todo lo que tenía rayas o era negro. Así se formó rebaños que le pertenecían y que apartaba de los de Labán.
Cada vez que entraban en celo las ovejas más robustas, Jacob volvía a poner en las pilas y abrevaderos las varas, a la vista de las ovejas, para que se aparearan ante ellas. Pero si las ovejas eran débiles, no ponía las varas. Así las débiles quedaban para Labán, y las robustas eran para Jacob.
Y el hombre se hizo muy rico, pues tenía grandes rebaños, muchos servidores y sirvientas, camellos y burros (Gn 30,25-43).
En el caso, harto probable, de que algún lector no hubiese captado la sutileza del engaño perpetrado por Jacob para saquear el rebaño de su tío Labán, le remitiremos al siempre autorizado criterio exegético de la muy católica versión bíblica de Nácar-Colunga, que anota este versículo, en su página 63, diciendo:
«La industria de Jacob es fácil de entender. Puesto que en los abrevaderos donde los machos suelen cubrir a las hembras, pone en los canales esas varas parcialmente descortezadas, para que, impresionando a los animales, venga el feto a tener el color variado de las mismas varas. El resultado correspondió a sus propósitos. San Crisóstomo y Teodoreto lo atribuyen a milagro. San Jerónimo, San Agustín y San Isidoro lo tienen por natural y lo confirman con varios ejemplos. Lo que no ofrece duda es que el autor sagrado ve en esto un efecto de la providencia especial de Dios sobre el patriarca».
Dado que la biología de los mamíferos artiodáctilos patihendidos no permite lograr lo que Dios afirmó con su palabra (y con total desconocimiento de las leyes genéticas que, según dicen, creó y todavía gestiona), sólo resta pensar que, efectivamente, hubo milagro y que Dios ayudó a Jacob a jugar con trampa para poder robarle la mejor y mayor parte de su ganado a Labán.
Por si quedaba alguna duda respecto a la complicidad e intervención directa de Dios en el expolio de los bienes de Labán, un poco más adelante se dice:
Y el Ángel de Dios me dijo en sueños: «¡Jacob!». Yo respondí: «Aquí estoy».
Y añadió: «Fíjate bien cómo los machos que cubren a las hembras son rayados, manchados y moteados. Esto es así porque he visto todas las cosas que Labán ha hecho contigo.
»Yo soy el Dios de Betel, en donde derramaste aceite sobre una piedra y me hiciste un juramento. Ahora, levántate y vuélvete a la tierra en que naciste».
Respondieron Raquel y Lía: «¿Acaso tenemos que ver algo todavía con la casa de nuestro padre, o somos aún sus herederas?
»¿No hemos sido tratadas como extrañas después que nos vendió y se comió nuestra plata?
»Pero Dios ha tomado las riquezas de nuestro padre y nos las ha dado a nosotras y a nuestros hijos. Haz, pues, todo lo que Dios te ha dicho».
Se levantó Jacob e hizo montar en camellos a sus mujeres e hijos.
Y se llevó todos sus rebaños y todos los bienes que había adquirido en Padán-Aram, volviendo donde su padre Isaac, a Canaán.
Aprovechando que Labán había salido a esquilar su rebaño, Ra
quel robó los ídolos familiares que su padre tenía en casa.
Jacob actuó a escondidas de Labán, y no le avisó nada sobre
su partida.
Tomó, pues, todo lo que poseía, y emprendió la huida. Atravesó el río Éufrates y se dirigió a las montañas de Galaad (Gn 31,11-21).
Tenemos aquí otro hermoso ejemplo de la conducta divina, que favorece activamente al sinvergüenza en perjuicio de terceros, que en el caso de Jacob eran de su propia familia, a la que roba con engaño y traición, huyendo con el botín aprovechando la ausencia de Labán, el legítimo propietario de todo lo expoliado.
El pésimo ejemplo se completa con una reprochable conducta familiar, al huir impidiendo que Labán se despida de sus hijas y nietos, y con un nuevo engaño de Rebeca para esconderle a su padre los dioses familiares que había robado.
Labán dijo a Jacob: «¿Qué me has hecho? Me has engañado, y te has llevado a mis hijas como si fueran prisioneras de guerra.
»¿Por qué has huido en secreto engañándome? ¿Por qué no me avisaste? Yo habría hecho una fiesta para despedirte, con canciones, tambores y guitarra.
»Ni siquiera me has dejado besar a mis hijos y a mis hijas. Te has portado como un tonto.
»Yo podría hacerte mal, pero el Dios de tu padre me dijo anoche: "Cuídate de no discutir con Jacob, bien sea con amenazas o sin violencia" [de nuevo toma Dios partido por el delincuente y obliga a la víctima a acatar sus fechorías].
»Pero si te has ido porque echabas de menos a la casa de tu padre, ¿por qué me has robado mis dioses?».
Respondió Jacob a Labán: «Yo tuve miedo a que me quitaras tus hijas. Pero eso sí, al que descubras que tiene en su poder tus dioses, ése morirá». En presencia de nuestros hermanos, revisa todo lo que yo tengo, y si reconoces algo tuyo, llévatelo. Pero Jacob ignoraba que Raquel había robado los ídolos.
Entró Labán en la tienda de Jacob, después en la de Lía y en las de las dos criadas, pero no encontró nada. A continuación, entró en la tienda de Raquel, pero Raquel había tomado los ídolos familiares y colocándolos debajo de la montura del camello se sentó encima mientras Labán registraba toda su tienda y no encontraba nada.
Entonces ella, dirigiéndose a su padre, le dijo: «Perdone, mi señor, si no me pongo de pie ante su presencia, pero me sucede lo que le pasa a las mujeres». Registró, pues, y no encontró los ídolos (Gn 31,26-35).
El currículo de este gran patriarca comenzó a labrarse abusando de la simpleza de su hermano, al que robó los derechos de primogenitura engañando a su padre, y se fortaleció gracias a la riqueza que le robó con trampas (divinas, en este caso) a su tío y suegro Labán, no menos tramposo que él.
A pesar de su muy reprobable y vergonzoso proceder, Jacob mereció todos los parabienes y bendiciones de Dios, que le encumbró hasta la gloria en el organigrama del pueblo elegido:
Dios se apareció de nuevo a Jacob cuando regresaba de PadánAram y lo bendijo, diciendo: «Tu nombre es Jacob, pero desde ahora no te llamarás más Jacob, sino que tu nombre será Israel». Así, pues, le puso por nombre Israel.
Y agregó: «Yo soy el Dios de las Alturas; sé fecundo y multiplícate. Una nación, o mejor, un grupo de naciones nacerá de ti, y reyes saldrán de tu linaje. Te daré la tierra que di a Abraham e Isaac, y la daré a tus descendientes después de ti» (Gn 35,9-12).
La palabra de Dios evidencia aquí su enseñanza: robarle a la familia no es punible y, en cualquier caso, bueno y acertado es el refrán popular que asevera que quien le roba a un ladrón se merece cien años de perdón.

viernes, 23 de septiembre de 2011

VIERNES CUCHILLERO: FE

FE: SARATOGA



Me miro en el espejo. Esta lejos, lo se.
pasaron los años y ella se fue.
Solo la nostalgia la hace llegar.
Como un susurro hoy quiere volar.
Eres la rabia de mi destino.
Eres la lucha de mi camino.
Solo recuerdos hoy logro atrapar.
¿Donde estas?
Es por ti que lloro en silencio, y puedo sentar junto a mi al dolor.
Por ti que sigo soñando, por ti que tengo destino.
Siento que labras el viento con sombras de negro silencio.
Es por ti que quiero vivir cruzando las puestas del mas haya.
Finjo en tu juego, no puedo huir.
Quisiera poder volver a nacer.
Miro a la ventana, te alejas de mi.
Como la tormenta regresas al mar.
Eres el tiempo que marca mi piel.
Eres la amiga que llena mi ser.
Solo un instante te voy a pedir.
Vuelve a mi.

Es por ti que lloro en silencio, y puedo sentar junto a mi al dolor.
Por ti que sigo soñando, por ti que tengo destino.
Siento que labras el viento con sombras de negro silencio.
Es por ti que quiero vivir cruzando las puestas del mas haya.
Volvieron los miedos, no quiero perder.
La mala suerte se acerca hacia mi.
Me pueden vencer hoy e nuevo, otra vez.
Ten por seguro, levantare.
Eres la vida que da sentido.
Eres la guia de mi cancion.
Me vuelvo loco si tu te vas.
Te alejaras.

Es por ti que lloro en silencio, y puedo sentar junto a mi al dolor.
Por ti que sigo soñando, por ti que tengo destino.
Siento que labras el viento con sombras de negro silencio.
Es por ti que quiero vivir cruzando las puestas del mas haya.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Mi otoño sin Tiempo
 

Que lento pasa el tiempo…
Pareciese que rompiera al viento.
En notas de amor que seducen al tiempo,
Y en cantos de dolor que asfixian al silencio,
Componiendo armonías que refrescan al viento,
En esta, mi sinfonía inconclusa en el tiempo...

Que lento pasa el tiempo…
En esta noche en la que mi llanto no es más que silencio.
Y tu voz es como un grito que destroza al viento,
Y tus brazos son el abrigo, que socorre a mi alma del tiempo,
En esta tarde de otoño, en la que mi corazón llora en silencio,
Al sentir tu partida junto al viento.
Y al recordar que al estar junto a ti... No Existía el Tiempo...



Autor: Francisco Vásconez




Recomiendo escuchar la canción mientras se lee el poema... queda mucho mejor... :) espero les guste...

domingo, 18 de septiembre de 2011

LIBERTAD DE EXPRESIÓN????

Me tomare unos minutos de mi tiempo, dejando de hacer deberes (no es que ya me aburrí de hacer, bueno quizá un poco), para tratar un tema que ya me esta cansando, el tan sonado LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Cabe iniciar diciendo que yo soy uno de los afortunados que no tiene televisión y por tanto tiene la suerte de no ver u oír noticias, tampoco soy fan de los periódicos. Aún así el chisme es tal que uno se termina enterando de todo, aunque no quiera. En realidad tomar este tema me resulta gracioso, por qué se preguntaran???, pues muy simple los payasos son graciosos (aunque a mi me aterran). Bueno hablemos del payaso y del circo.

Empecemos con el payaso y con esto me refiero al señor Emilio Palacios (editor del Universo), la verdad es que no entiendo como una persona con tan poco criterio e intelecto llego a ser editor de un "importante periódico" en nuestro país, lo único que se me ocurre es que debió entregar las nalgas sin compasión y me disculpo por lo que dije, pero es que no le encuentro ninguna otra razón lógica. Este señor no sabe lo que es tener vergüenza en la cara, y lo peor es que quiere que el mundo lo vea como un martir, como una victima frente a un supuesto atentado contra la susodicha libertad de expresión. Perdónenme pero eso si que me hincha las pelotas. Y lo peor es que el pobre infeliz aparece con un montón de pruebas falsas para tratar de defenderse, resulta que el señorito este, es tan estúpido que ni siquiera sabe mentir, y lo peor es que hay gente que le cree, por el simple hecho de no coincidir con los ideales de la actual postura política.

En este punto creo que es necesario aclarar que yo no soy correista, tengo un criterio crítico contra el gobierno actual, pero es evidente que se han hecho cosas muy importantes, que hay muchas cosas que han cambiado, pero también hay que estar consientes que otras siguen igual que antes. Evidentemente no le podemos pedir un cambio tan radical a un gobierno en tan poco tiempo, el problema es que el cambio en algunos aspectos han sido tan radicales y rápidos que nos estamos acostumbrando a estos y por ende nos hemos vuelto más exigentes. Bueno, volviendo al punto del payasito.

En realidad me da mucha pena ver como es que mucha gente se a unido a la lucha del payasito, pues ahora aparecen los CABREADOS, que hijitos de las 3500 meretrises de Babilonia, y perdón nuevamente que me exalte, pero esta gente por favor, yo no sé como llegan a tener espacios de poder... Esto no es más que evidencia que el simple hecho de tener dinero les da instancias de poder... pero por favor... no se dan cuenta que lo único que hacen es el ridículo... me encantaría decirle a algunitos de estos sinverguenzas en la cara que no son más que una BOLA DE HIPÓCRITAS, y me gustaría ver como reaccionan, si en verdad defienden lo que tanto dicen de seguro me darían un puesto en sus partiditos, ya que al igual que ellos yo tengo el derecho de defender lo que pienso, tengo el derecho de DEFENDER MI LIBERTAD DE EXPRESIÓN... pues según sus sabias teorias, a ellos no les queda más que aceptar lo que a mi me salga del estomago.

El problema, creo yo, es que la gente no ha aprendido a ponerse en los zapatos de los demás. Y eso es triste. "Si uno no sabe ponerse en los zapatos del otro, nunca podrá entender a la sociedad, y por más buenas intensiones que tenga nunca podrá entender y ayudar a la gente que en verdad los necesita, a toda esa gente que a vivido tragandose sus mentiras y que aún asi les sigue dando el voto, porque en ellos aún vive la esperanza de que se acuerden de ellos".

La verdad esto me da mucha tristeza e íra, en realidad me siento impotente, frente a una realidad tan de a perro, tan de a chiste y NO PODER HACER NADA... la verdad es que a veces me gustaria tener una DEATH NOTE y acabar con tanta estupides, y no solo en este pais si no en todo el mundo... HOY EN DÍA SE HACEN GUERRAS SOLO PARA GANAR DINERO... por favor, que es esto... MALDICIÓN QUE LES PASA, APRENDAN A RESPETAR LA VIDA... RESPETEN MI VIDA...

Ya no tengo ni ganas de hablar del circo (pero me toca), esos del Universo... pobres ridiculos, agradezcan que yo no estaba en el percance que se dio en sus oficinas en las calles Veintimilla y 12 de Octubre porque por mi vida que los denunciaba... pobres desgraciados e inhumanos... procederé a contarles lo que paso...

Bueno esto no me pasó a mí, pero si a dos de mis compañeros y amigos de carrera: Resulta que en una tarde de lluvia un señor se proponía ingresar a las oficinas del Universo en la dirección antes mencionada, y como sabrán los que han pasado frente a ese lujoso edificio, la valdosa del frente de este edificio es más resbalosa que el jabón, esto cuando llueve; quizá es culpa del constructor por no usar el material adecuado para pisos (no le puedo culpar al Universo de eso), pero si puedo acusarlos de esto: dicho señor que estaba dispuesto a entrar al universo se pega un tremendo resbalón y termina cayendo de nuca contra el piso, el golpe fue tal que se rompió la cabeza. Como es obvio de cualquier persona, mis amigos corren a socorrerlo, ya que el señor quedó inconsciente. Mis amigos sin poder hacer nada por no contar con saldo para llamar a una ambulancia o un auto para llevarlo a un hospital, corren a pedir socorro a los señores del Universo. En donde, empezando por el guardia, no les permite ingresar (es más, los mira como si fuesen delincuentes, bueno esas caritas no ayudan tampoco...jeje) y se hace el tonto sobre aquel accidente. A la final consiguieron pedir ayuda a los señores del Universo y mágicamente o pura coincidencia, todos se hacen los tontos, cuando lo único que debian hacer es llamar a una ambulancia. A la final, y creo yo, por el único hecho de no tener a un muerto frente a sus instalaciones, ya que eso no es UNA BUENA NOTICIA, una humilde secretaria (bueno no se su cargo) termina por hacer lo evidente.

Como mierda no me va a dar coraje, ahora que paso por ahí, al fin ponen unas bandas de caucho para evitar que la gente se caiga cuando llueve... y aún más indignante es ver como ponen su telita negra, como un símbolo de lucha contra la "libertad de expresión"... pues yo les digo, me hubiera gustado estar ahí para filmar todo lo que paso y ver si aún así siguen hechos las victimas y defendiendo el supuesto atentado contra ellos... SINCERAMENTE ME LLENO DE VERGUENZA AGENA AL SABER QUE HAY GENTE DE ESA CALAÑA Y PEOR AL SABER QUE ESTA GENTE ES LA ENCARGADA DE INFORMARNOS, y a la final terminar creyendo lo que dicen... PUES DE TODO ESTO ALGO ES CLARO, DOY GRACIAS POR NO TENER TELEVISIÓN Y NO PASAR VIENDO TANTA ESTUPIDES EN VIVO.

"Qué pronto había aprendido la gente a volverse CANÍBAL, desde que la televisión entro a las casas, todos se habían acostumbrado a COMER PAN CON CADÁVERES" Andrea Camilleri.


Recomiendo escuchar la cancion de LA PIÑATA, EL MENÚ DE HOY... es una pena que no encontré el video de esta canción tocada en los estudios de TELEMATANZAS...

:P@nChO:

LUZ DEL DOMINGO XXXIII

DE CHANCHULLERO A PATRIARCA: JACOB ENGAÑÓ A SU HERMANO ESAÚ Y A SU PADRE ISAAC, CIEGO, PARA APODERARSE DE LOS DERECHOS DE PRIMOGENITURA

Jacob, el tercer patriarca de Israel, hijo de Isaac y Rebeca, nacido junto a su mellizo Esaú, representa un claro ejemplo de que los más marrulleros gozan siempre del beneplácito divino.
Su historia ya apuntaba maneras desde el mismísimo seno materno. Rebeca, que, como muchas otras madres de grandes personajes bíblicos, era estéril pero concibió por voluntad divina, ya notó cómo sus hijos se peleaban dentro de su vientre y buscó el asesoramiento de Dios, que le respondió: «Dos naciones hay en tu seno; dos pueblos se separarán desde tus entrañas. Uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor» (Gn 25,23).
Dios, que siempre parece más proclive a meter cizaña que a facilitar las cosas, decantó las preferencias de cada progenitor por un hijo. Isaac prefería a Esaú, el mayor «llegó a ser un experto cazador y un hombre de campo abierto», porque al patriarca «le gustaba la caza». Jacob, que «era un hombre tranquilo a quien le gustaba estar en la tienda», era el preferido de la madre y, por lo que se ve, un manitas que hacía maravillas con los fogones. Y gracias a la cocina, este marrullero consentido de mamá pudo perpetrar su primera sinvergonzonería conocida:
En cierta ocasión estaba Jacob cocinando un guiso, cuando llegó Esaú del campo, muy agotado. Dijo Esaú a Jacob: «Por favor, dame un poco de ese guiso rojizo, pues estoy hambriento» (por eso fue llamado Edom, o sea, rojizo).
Jacob le dijo: «Me vendes, pues, ahora mismo tus derechos de primogénito» [ahí es ná la generosidad y honradez de hermano con la que se descolgó este santo varón como quien no quiere la cosa, pero exigiendo el pago al contado, para hoy mismo].
Esaú le respondió: «Estoy que me muero, ¿qué me importan mis derechos de primogénito?».
Jacob insistió: «Júramelo ahora mismo». Y lo juró, vendiéndole sus derechos.
Jacob entonces dio a su hermano pan y el guiso de lentejas. Esaú comió y bebió, y después se marchó. No hizo mayor caso de sus derechos de primogénito  (Gn 25,29-34).
Aquí ya encontramos dos elevadas (moralmente hablando) enseñanzas de la palabra de Dios: a) si uno es tonto, que se atenga a las consecuencias y se fastidie, que el reino de Dios sólo es para los listos; y b) si puedes aprovecharte y engañar a tu propio hermano, para qué ir a delinquir fuera de casa.
Prosigamos. Dios estaba en el ajo, pero Isaac no. Y no debía de ser muy licita la compraventa de los derechos de primogenitura a juzgar por los engaños que tuvo que poner en marcha Jacob para quedárselos y dejar en la cuneta a su hermano mayor. Lo que sigue es el primer boceto de guión de la historia apto para uno de esos culebrones televisivos de alta escabrosidad familiar. Isaac, viejo y ciego, llamó a su preferido Esaú y le dijo:
Mira que ya estoy viejo e ignoro el día de mi muerte. Así, pues, toma tus armas, tu arco y la caja de las flechas, sal al campo y caza alguna pieza para mí. Luego me preparas un guiso como a mí me gusta y me lo sirves, y yo te daré la bendición antes de que muera.
Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con Esaú. Cuando éste se fue al campo en busca de caza para su padre, Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú y le dijo: "Vete a cazar y prepárame un guiso, para que yo lo coma y te pueda bendecir ante Yavé, antes de morirme". Ahora, pues, hijo, escúchame y haz cuanto te diga. Anda al corral y tráeme dos cabritos de los mejores que haya [al parecer, el viejo conservaba un buen apetito]; con ellos haré un guiso como le gusta a tu padre. Después tú se lo presentas a tu padre para que lo coma y te bendiga antes de su muerte».
Jacob dijo a su madre Rebeca: «Pero mi padre sabe que yo soy lampiño y mi hermano muy velludo. Si me toca se dará cuenta del engaño y recibiré una maldición en lugar de una bendición».
Su madre le replicó: «Tomo para mí la maldición. Pero tú, hijo mío, hazme caso, y ve a buscar lo que te pedí». Fue, pues, a buscarlo y se lo llevó a su madre, que preparó para su padre uno de sus platos preferidos. Después, tomando las mejores ropas del hijo mayor Esaú, que tenía en casa, vistió con ellas a Jacob, su hijo menor. Con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello, y luego puso en las manos de Jacob el guiso y el pan que había preparado.
Jacob entró donde estaba su padre y le dijo: «¡Padre!». Él le preguntó: «Sí, hijo mío. ¿Quién eres?».
Y Jacob dijo a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito. Ya hice lo que me mandaste. Levántate, siéntate y come la caza que te he traído. Después me bendecirás».
Dijo Isaac: «¡Qué pronto lo has encontrado, hijo!». Contestó Jacob: «Es que Yavé, tu Dios, me ha dado buena suerte».
Isaac le dijo: «Acércate, pues quiero tocarte y comprobar si eres o no mi hijo Esaú». Jacob se acercó a su padre Isaac, quien lo palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las de Esaú». Y no lo reconoció, pues sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo [en este relato pueril y absurdo, el patriarca Isaac queda reflejado como un ser más simple que el mecanismo de un lapicero... pero así son todas las historias inspiradas por Dios] (...) Volvió a preguntarle: «¿Eres de verdad mi hijo Esaú?». Contestó Jacob: «Sí, yo soy».
Isaac continuó: «Acércame la caza que me has preparado, hijo mío, para que la coma y te dé mi bendición». Jacob le sirvió y comió. También le ofreció vino, y bebió.
Entonces Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío». Jacob se acercó y le besó. Al sentir Isaac el perfume de su ropa, lo bendijo (...)
Apenas Isaac había terminado de bendecirle, y Jacob había salido de la pieza de su padre, cuando llegó Esaú, su hermano, con el producto de su caza. Preparó también el guiso y se lo llevó a su padre, diciendo: «Levántate, padre, y come la caza que tu hijo te ha preparado, de manera que me puedas dar tu bendición» (Gn 27,1-31).
Lo que siguió es patetismo en primer grado. Que si «tu hermano ha venido, me ha engañado y se ha tomado tu bendición». Que si «¿y no me has reservado alguna bendición?». Pues que va a ser que no, aunque intentó tranquilizarle el padre diciendo: «Mira, vivirás lejos de las tierras fértiles y lejos del rocío del cielo. De tu espada vivirás y a tu hermano servirás; pero cuando así lo quieras, quitarás su yugo de tu cuello» (Gn 27,32-46). Pero a Esaú, claro, ese destino no le hizo mucha gracia y decidió matar a su hermano, que por algo era un personaje de la Biblia y este tipo de venganzas intrafamiliares son las que más entretienen a Dios.
Dios contempló divertido, callado y complacido la canallada urdida por Rebeca y Jacob en contra de su protegido Isaac, al que despojaron de su derecho paterno cuando más vulnerable estaba, pero ello le convenía a los planes divinos y por eso, en esa casa, prosperó el delito con impunidad.
La palabra de Dios evidencia aquí su enseñanza: engañar y robar al hermano y traicionar al padre son conductas aceptables.

viernes, 16 de septiembre de 2011

VIERNES CUCHILLERO: ADIOS DULCINEA

ADIOS DULCINEA: MAGO DE OZ



He decidido escribirte
después de tanto llorar.
Mis lágrimas hoy son estos versos que
tu ausencia nunca podrá borrar.
Me voy como vine a tu vida.
Sin hacer ruido me despido, me voy.
Pero me cuesta tanto olvidarte,
me cuesta tanto decirte adiós...
Hoy he vuelto a entender que
jamás volverán
aquellos paseos de vuelta al hotel
en los que tú me empujabas para no perder
ni un solo instante en hacer el amor.
Dejaré de verte crecer
me marcho a vivir
donde habita el olvido
e intentaré buscar
otro camino, otro amor.
Cada vez que intento perder
el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar
a quien me ha querido,
y me quedo sin luz.
El suelo de mi vida se viste
se abriga con hijas de un adiós.
mi destino es amar y despedirme,
pedir permiso para vivir.
Te dejaste olvidados en cada rincón
de mi alma, trocitos de tu corazón.
Te dejaste olvidado en mi alma tu olor.
dormía abrazado a una flor.
Dejaré de verte crecer,
me marcho a vivir
donde habita el olvido
e intentaré buscar
otro camino, otro amor.

Y no sé si me perderé
o me encontraré,
me siento tan solo,
pero a mi infierno iré
en busca de todo lo que no te di.
Hoy he vuelto a entender
que jamás volverás
a acariciarme antes de dormir,
y pegada a mi pecho
me pidas que
te abrace y no te deje ir.
Dejaré de verte crecer,
me tengo que ir
y encontrar mi camino.
Y nunca olvidaré
lo que me has querido, amor.
Cada vez que intento perder
el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar
a quien me ha querido,
y me quedo sin luz.
Adiós, mí vida, me voy,
te dejo marchar.
Viviré en tus recuerdos,
jamás te olvidaré.
Adiós Dulcinea, me voy.
Y si nos volvemos a ver,
solo abrázame.
Sigo siendo aquel niño
con miedo a madurar.
Duermo pegado a tu foto, mí amor.

jueves, 15 de septiembre de 2011

 En el Silencio de mi Soledad


Pasan las noches y mi alma sigue vacía,
La oscuridad no me asusta, ella es mi única guía
Cuando el silencio esconde más odio que amor,
Es cuando recuerdo que junto a ti, ya no existe el dolor.


Amor es lo que quiero oír en ese silencio.
Estas frente a mí, pero solo me miro a mi mismo como en un espejo
Ahora no eres más que un vago recuerdo en silencio
De una tarde de abril en la que te robe un beso.


Extraño perderme en tus ojos,
Tú tiritar en esas tardes de frío.
Y también extraño, el soñar al ritmo de tus latidos
Pues ahora solo existo, al igual que un objeto vacío.


Aún te busco, pero no te encuentro
Soy un idiota, pues no supe expresarme a tiempo
Yo “temo”, cuando en realidad “te amo”
Y no hay más diferencia que “un grito desafiante, al silencio de mi soledad”




Autor: Francisco Vásconez

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