Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta luz del domingo 47. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luz del domingo 47. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2012

LUZ DEL DOMINGO XLVII

UN BOTÍN DE GUERRA PROTOTÍPICO, SEGÚN EL MANDATO DE DIOS: GANADO, VACUNO, BURROS Y ¡MUJERES VÍRGENES!
A estas alturas del libro ya no es novedad mostrar que Dios trataba a las mujeres igual o peor que al ganado. Veremos ahora como las mujeres eran consideradas como un mero botín de guerra a repartir entre los vándalos protegidos de Dios... aunque no todas las mujeres, claro; la suerte de ser consideradas esclavas sexuales sólo se la reservaba Dios a las vírgenes, mientras que las casadas o «que habían conocido varón» debían ser pasadas a cuchillo.
La Biblia educa la sensibilidad cristiana con historias como la siguiente:
Los israelitas de Moisés atacaron y masacraron a los medianitas por orden de Dios y a causa de una cuestión de «idolatría», y tras la batalla se reunieron para repartirse el botín:
Yavé dijo a Moisés: «Saca la cuenta, tú, el sacerdote Eleazar y los jefes de las familias de la comunidad, de lo que fue traído como botín, hombres y ganado. Lo partirás en dos; la mitad, para los combatientes que fueron a la guerra, y la otra mitad, para toda la comunidad. Reserva como ofrenda para Yavé, de la parte de los combatientes que fueron a la guerra, uno por cada quinientos, sean hombres, bueyes, burros y ovejas» (...)
Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron como Yavé había mandado a Moisés. El botín, lo que quedaba de lo que la gente de guerra había saqueado, era de seiscientas setenta y cinco mil cabezas de ganado menor, setenta y dos mil de vacuno y sesenta y un mil burros. En cuanto a las personas, las mujeres que todavía no habían tenido relaciones eran en total treinta y dos mil (...) [el botín... ganado, vacuno, burros y ¡mujeres vírgenes!]
Moisés tomó de esta mitad perteneciente a los hijos de Israel a razón de uno por cincuenta, hombres y animales, y se los dio los levitas que cuidan la Morada de Yavé, como Yavé había ordenado a Moisés (...)
Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro y las joyas. El total de oro que los jefes de millar y de cien presentaron a Yavé fue de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos. Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de milla y de cien y lo llevaron a la Tienda de las Citas para que quedara ante Yavé y para que él se acordara de los hijos de Israel (N 31,25-54).
La palabra inspirada de Dios fue clara relatando la historia: su pueblo, tras la matanza de madianitas, se repartió treinta y dos mil jovencitas vírgenes hechas prisioneras —y los lectores ya podrán imaginar para qué fin—; sólo vírgenes, eso sí, ya que las que no lo eran habían sido asesinadas por orden del gran Moisés, tal como Dios le había exigido:
Maten, pues, a todos los niños, hombres, y a toda mujer que haya tenido relaciones con un hombre. Pero dejen con vida y tomen para ustedes todas las niñas que todavía no han tenido relaciones (Nm 31,17-18). Unos santos es lo que eran todos esos tipos.
Pero no vayan a pensar que Dios era insensible al dolor de esas jovencitas destinadas a ser violadas por quienes habían asesinado a toda su familia. Nada de eso. Dios ya había previsto tal eventualidad legislando lo siguiente:
Cuando vayas a la guerra contra tus enemigos, y Yavé, tu Dios, te los entregue, verás tal vez entre las cautivas a una mujer hermosa, te enamoras de ella y querrás hacerla tu esposa. Entonces la llevarás a tu casa, donde se rapará la cabeza y se cortará las uñas. Dejará el vestido que llevaba cuando fue tomada, y quedará en tu casa durante un mes, haciendo duelo por su padre y su madre. Después te juntarás con ella y tú serás su marido y ella tu esposa. Si con el tiempo ya no te agrada, la despedirás; pero no podrás venderla por dinero, ni hacerla tu esclava, ya que la tomaste (Dt 21,10-14).
Eso sí es un detallazo, sólo un dios infinitamente bueno puede ser tan magnánimo y generoso con una jovencita condenada a ser la ramera del asesino de los suyos.
La palabra de Dios evidencia aquí su enseñanza: ante las mujeres de los vencidos, asesina a las madres y secuestra y viola a las hijas, que esto es lo mandado por el Altísimo.

LinkWithin